Desee un Blog..

y un Blog se creó para mi

jueves, 17 de noviembre de 2011

Sueños de papel.

Estoy aturdido. No sé que me pasa. No sé que hago aquí.
¿Qué es todo lo que me rodea? ¿Quién es toda esta gente? ¿Dónde estoy?


Lo veo todo distorsionado..como uno de esos días de niebla cerrada,
Si..esos días tan fríos y húmedos en los que el aire amable,
trae consigo pequeñas y minúsculas gotitas de rocío. Es espléndido.


Un verdadero regalo para los sentidos..
Pero ya no las siento. Ya no.
Ni nunca.


Me siento como un extraño aquí, no es mi lugar, no es el hogar que tanto amé.
Me han arrancado de sus raíces, sin pedirme ni siquiera permiso,
sin ni siquiera avisarme.


Creen que tienen todo el derecho del mundo, lo creen firmemente. Pero se equivocan.


Y solo crean daño y sufrimiento, y solo conocen el dolor. Es triste.


Tampoco soy el que era antes. Me han cambiado. Únicamente a base de golpes, fuerza
y transformación.


Y siempre nos hacen lo mismo a todos, y siempre es igual. Aunque a la vez diferente.
Ninguno de nosotros queda de igual manera.
Cada uno tiene su fin.


Pero, finalmente. ¿Para qué servimos, si luego nos vuelven a dejar tirados?


Por las calles, solitarios vagabundos sin hogar.
Únicamente acompañados por el viento que nos rodea con sus brazos,
fríos y transparentes,extraños.
Viento que nos hace bailar una danza sin fin, sin descanso.
Pequeños figurantes de un escenario vacío, sin telón, sin guión, sin sentido.


Solo continuo derroche.


Imágenes de mi añorado hogar, se cuelan constantemente en mis pensamientos.
Tan rápidamente, que no me da tiempo a cerrarles las puertas del recuerdo.
Y solo quiero hacer una cosa. Desaparecer.


Siempre dicen lo mismo. Se creen que no siento, ¡Que sólo ellos tienen sentimientos!


Pero lo peor de todo, es cuando graban sobre mi piel a golpe de tinta y fuego,
esos tatuajes tan extraños.
A todo color. A todo sufrimiento.


No se dan cuenta del daño que hacen. O si. 
Pero al final, esto les perjudicará también a ellos. O al menos confío en que así sea.
Porque cada vez que nuestra vida se extingue, lo hace también un poco la suya.


Y mientras espero ese glorioso final. Aquí me encuentro. 
Soportando que me transformen de nuevo, me tiren, me usen o simplemente se olviden de mi.


En esta fábrica de reutilización de papel. Junto a tantos otros que, como yo,
no pueden alzar su voz para advertirles ni protestar. Porque carecen de voz.


Pero que sienten y viven, como cualquiera de ellos.
Que aman el planeta tierra.


Ese mismo planeta que,
a golpe de avaricia y egoísmo,
acabará por apagarse.


Al igual que una llama, a la que han soplado incesantemente.
Hasta conseguir que se apague.
Sin solución.
Sin vuelta atrás.
Fin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario